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Nuestra Vuelta por Francia

Nuestra Vuelta por Francia

Este verano hicimos un viaje por toda Francia, un viaje con una duración de dos meses ya que quería que mis hijos conocieran este país de la misma manera que mi madre me lo mostró a mi. Aquel viaje con mi madre fue cuando tenía 16 años y aun lo recuerdo como si fuera ayer, curiosamente es mi madre quien no lo recuerda bien. Si bien el continente europeo es uno verdaderamente hermoso -al menos aquellas partes que no han sido tocadas por el ridículo modernismo de los alemanes- Francia me parece que en conjunto es el país mas hermoso del continente.

Comenzamos el viaje en las faldas del estrecho de Dover, donde visitamos las legendarias acantilados de Dover que se encuentra al mero sur de Inglaterra donde parece que uno se encuentra frente a una enorme cascada de marfil que brilla con el sol de una manera indiscutible. De ahí tomamos un buque a la Isla de Wight  donde pasamos unos días contemplando los paisajes que parecían haber salido de una obra de Monet y cuyo misticismo puede entrar hasta el espíritu mas rígido donde el concierto de las olas frías del mar del norte y el canto de las gaviotas resemblan a una saga de un viaje vikingo.

De ahí tomamos un barco que nos llevo en un viaje de 4 horas a las costas de Normandía donde desembarcaron los aliados en aquel 6 de junio 1944  para liberar el continente del terror Nazi, El cruce es uno fantástico ya que el Canal de la Mancha tiene un sabor muy especial donde se puede sentir la historia de muchos episodios que moldearon la historia de Europa y creo el continente que es hoy en día.

Al llegar al puerto de L’ Havre  tomamos un tren que nos llevo a la ciudad de Metz en la provincia de Champaña donde admiramos esta magnifica ciudad medieval y su gran fortaleza que por trecientos años fue la envidia de toda Europa. De ahí bajamos hacia la zona alpina francesa que se entrecruza con Alemania, Suiza e Italia  enfocándonos mas en la frontera suiza ya que ahí había lugares especiales que visitar como lo es la tumba de mis bisabuelos quienes yacen ahí desde los años 40 del siglo pasado cayendo tras la invasión alemana de Francia y de la zona donde un comando de la S.S hizo de su casa un cuartel general.

De la zona alpina nos dirigimos hacia la costa Azul  a lugares como Niza, Cannes y Mónaco pasando ahí varios días observando la crema de la crema de la sociedad francesa además de unos pueblos adyacentes a esta ciudad que parecen haber salido de un cuento de hadas. Una vez terminado con las playas viajamos a la frontera sur donde se encuentra los montes pirineos y la frontera con el país vasco. La última fase de nuestro viaje fue a Paris donde viajamos por Burdeos, Nantes, Averna hasta llegar a la ciudad de las luces.

Durante este viaje se vio que es posible navegar simplemente por los señalamientos viales haciendo de esto una experiencia mágica.