Negocios Industriales

La “Edad de Oro”… el siglo XVIII y el diagnóstico médico

La “Edad de Oro”… el siglo XVIII y el diagnóstico médico

El Grupo GDA se encuentra trabajando por ofrecer la mayor calidad en cuanto al servicio de diagnóstico médico al pueblo de México a través de sus 4 marcas de laboratorios que la representan.

Si bien, cada una cuenta ya con una trayectoria de servicio a lo largo y ancho del país… te has preguntado alguna vez ¿cómo era este tipo de servicios hace apenas un par de siglos atrás?

De hecho, al visitar hoy una clínica de esta índole me hacia la pregunta de cómo se veía o si existía algo similar en siglos anteriores.

Por ejemplo encontré que en el siglo XVIII el cual es considerado como la “Edad de Oro” del exitoso practicante, así como del exitoso curandero se realizaba en ese entonces ya el uso de la frenología (el estudio de la forma del cráneo para predecir las facultades y el carácter).

Sin embargo aún predominaba el uso de los imanes, “poderes” y pociones para el tratamiento de la enfermedad que fueron en su mayoría estafas.

Vemos entonces que el avance de la medicina en esta época fue más teórico que práctico.

La medicina interna fue mejorada por los nuevos libros de texto que catalogaron y describieron muchas formas nuevas de enfermedades, así como por la introducción de nuevas drogas.

De hecho, el estado de los hospitales en el siglo XVIII, era alarmante según los estándares actuales.

La recuperación de las operaciones quirúrgicas fue debido a la septicemia. El concepto de antisepsia aún no se había descubierto y los hospitales eran notorios por la enfermedad filthand hasta bien entrado el siglo XIX.

Vaya, en esa época sí que daba horror enfermarse y caer en un hospital resultaba mortal. Sin embargo, existieron buenas noticias y por supuesto los avances.

Un evento notable que es precursor de la práctica moderna de la medición de laboratorio fue la tromboplastina plasmática y otras pruebas de coagulación, el cual fue el descubrimiento de la causa de la coagulación.

El fisiólogo inglés, William Hewson (1739-1774) demostró que cuando la coagulación de la sangre se retrasa, un plasma coagulable se puede separar de los corpúsculos y desnatar la superficie.

La máxima aportación de fue el identificar que el fibrinógeno es una proteína plasmática y que la incoagulación se convierte en fibrina.

Los métodos de diagnóstico clínico de la percusión, la temperatura, la frecuencia cardíaca y las mediciones de la presión arterial se refinaron más y hubo algunos intentos notables de emplear instrumentos de precisión durante el diagnóstico.

Leopold Auenbrugger (1722-1809) fue el primero en utilizar la percusión del tórax en el diagnóstico en 1754 en Viena. Este método implicó golpear el pecho del paciente mientras el paciente moldea su respiración.

Auenbrugger propuso que el cofre de una persona sana suena como un tambor cubierto de tela.

Esto llevó a un estudiante de Auenbrugger, Jean Nicolas Corvisart, un médico francés de La Charité en París, ser el pionero en el diagnóstico preciso de enfermedades cardíacas y pulmonares utilizando la técnica de golpeteo de tórax de Auenbrugger.

El sonido resultante es diferente cuando los pulmones contienen lesiones o fluidos que las personas sanas. Esta observación fue validada por el examen post-mortem.

El escocés James Currie (1756-1805) fue el primero en utilizar baños fríos en el tratamiento de la fiebre tifoidea y al monitorear la temperatura del paciente con un termómetro, pudo ajustar la temperatura y la frecuencia de los baños para tratar a los pacientes.

Sin embargo, tuvieron que pasar otros cien años, antes de que la termometría se convirtiera en una característica reconocida en el diagnóstico clínico.

En 1707, Sir John Floyer de Staffordshire, introdujo el concepto de medir la frecuencia del pulso midiendo los latidos del pulso con un reloj.

Contó los latidos por minuto y tabuló los resultados; pero su trabajo fue ignorado debido a un sano escepticismo por una antigua doctrina galénica de que había un pulso especial para cada enfermedad.

El trabajo pionero para medir la presión sanguínea fue realizado por Stephen Hales (1677-1761), un clérigo inglés. Hales ideó el primer manómetro o tonómetro que utilizó para hacer estimaciones cuantitativas de la presión arterial, la capacidad del corazón y la velocidad de la corriente sanguínea.

El trabajo de Hales fue el precursor del desarrollo del esfigmomanómetro utilizado hoy en día para medir la presión arterial arterial.

Se continúo produciendo avances adicionales en el análisis de orina llegándose a encontrar de que la causa de la diabetes es por el azúcar en 1776. Para 1780 se desarrollo la prueba de levadura para diagnosticar estos casos.

De esta forma vemos que mucho se ha avanzado desde entonces y doy gracias a la ciencia de que tengamos mejores alternativas de diagnóstico hoy en día como los que encontramos en el Grupo GDA.