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El monje del templo, una historia de terror

El monje del templo, una historia de terror

El pasado fin de semana me fui de vacaciones a Cuautla, donde uno de mis tíos me prestó su casa para que mi novia y yo, así como un amigo con su respectiva pareja, pudiéramos irnos un fin de semana a pasarla bien. La idea era olvidarnos del estrés de la ciudad y disfrutar del sol y la alberca, en un ambiente muy romántico pues sólo íbamos parejas enamoradas. Así que nos fuimos en mi camioneta, turnándonos mi amigo y yo en manejar. Cuando yo estaba al volante y a punto de llegar a la casa, me metí en una calle equivocada y tuve que recorrer algunas cuadras antes de retomar el camino. Fue ahí cuando vimos a lo lejos un templo que parecía estar abandonado, en ese momento no se nos ocurrió alguna locura y seguimos nuestro camino.

Pasamos el primer día desempacando y nadando en la alberca, el clima era espectacular y lo aprovechamos al máximo. Compramos algunas cervezas, botana e hicimos una carne asada. Todo fue delicioso, además del rato agradable que pasamos con nuestras chicas, quienes agradecieron que esto haya sido una cita doble y no una escapada de hombres. Pero el siguiente día no fue tan bueno, el sol se ocultó detrás de las nubes negras que amenazaban con una fuerte lluvia.  Así que tuvimos que cambiar de planes para no aburrirnos. A mi amigo se le ocurrió que deberíamos ir al templo abandonado, lo que me pareció una idea interesante, contrario a lo que nuestras parejas pensaban. Pero logramos convencerlas y nos pusimos en camino, el cual no recordaba, pues lo habíamos visto después de que me perdiera al tratar de llegar a la casa de mis tíos. Adentrándonos en calles logramos llegar después de más de media hora.

Caminamos hacia la entrada principal y conforme nos acercábamos, las chicas no decían que nos fuéramos, que era una mala idea. Intentamos convencerlas y no pudimos, así que les dijimos que nos esperaran en la camioneta, nosotros entraríamos unos minutos y las alcanzaríamos. Ellas aceptaron y se fueron a resguardar de la lluvia al auto. Mi amigo y yo entramos y el lugar se volvió más tétrico. Los mármoles travertinos en el suelo y paredes ya desgastados le daban un toque de casa de terror. Y como una película de miedo, en donde se supone debería de estar el altar principal, había una cruz de madera católica en el suelo y al revés.

Nos acercamos lentamente al objeto terrorífico cuando de pronto escuchamos ruidos extraños, parecían ser los cerdos que aparecen en la película de Hannibal Lecter, esos que están hambrientos y gruñen con gran fuerza. Era terrorífico, el corazón se me aceleraba y vi como mi amigo empezaba a sudar, quizá por el miedo o por el calor que aumentaba cada vez más en el sitio. Nos dirigimos hacia una puerta desde donde parecían provenir los sonidos. Al traspasarla vimos como una figura sobresalía del fondo, parecía un monje con su atuendo normal, y de pronto nos volteó  ver, esa fue la gota que derramó el vaso y salimos corriendo del lugar. Jamás volvimos, sobre todo después de investigar un poco más en internet y descubrir que se dice que en ese lugar un monje antiguo realizaba ritos satánicos con menores. Una experiencia paranormal que jamñas olvidaré.